Mi corazón no late, siente que no quiere seguir bombeando sangre, ya no quiere ser pez nadando contra corriente, ya no quiere sólo latir por supervivencia, es amar lo que conlleva eso, digo, el dar el corazón a quien no lo mereció, quien lo jugó y maltrato.
Es por eso que el corazón queda dolido, frío, con miles de miedos cuando llaman a su puerta nuevas ilusiones, miedo de que el gran mar de tristeza otra vez ahogue su noche, su día y su vida, es como volver a tener una piedra en los pies con todo el peso, haciendo que te hundas más y más sin garantía de salir a flote.
Aunque tambien aveces cansa caminar tanto en el desierto, nadar buscando orilla y seguir apilando días si igual se terminarán, después de todo sólo serán días perdidos, si no los vivimos.
Y entonces de que sirve prohibirse del amor, si es lo único que hace latir un poco más rápido un corazón perezoso, invernando en primavera y cerrando sus puertas débiles de invierno.
-iara